miércoles, 11 de enero de 2012

Maltratada

Diana cazadora de Julio Romero de Torres.

Reconozco que soy violenta. Reconozco haber pegado con casi todas las partes de mi cuerpo: cabeza, codos, manos, rodillas, tibias y píes. Reconozco también haber utilizado todo tipo de objetos para incrementar la contundencia de mis golpes: ceniceros, sillas, móviles, botellas y platos. No me arrepiento ni me avergüenzo, aunque tampoco me enorgullezco. 

Tengo la mala costumbre de salir con tipos poco recomendables. Son los que más me gustan, aunque al final siempre acabo lamentándolo. Ellos también. La mayoría de mis relaciones terminan cuando ellos deciden que la única salida es matarme. No tienen ni idea. Han desperdiciado horas, días, meses e incluso años planificando mi asesinato. Nunca lo han conseguido. 

No quieren aceptar que sólo yo puedo elegir la forma, el lugar y el momento de mi muerte. No han entendido nada: yo siempre tendré más y mejores motivos para matarme, más que nadie.