viernes, 6 de mayo de 2016

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Hoy prefiero que piensen que miento,
que me siento culpable hasta de haber nacido.
Vine al mundo con las manos
manchadas de sangre
-como tú-
con el cordón umbilical enrollado
alrededor del cuello
y un cuerpo que antes fue cárcel,
también isla, a veces incendio,
otras tenue llama parpadeante
pendiente de tan solo un suspiro.

El que cree pierde,
lo aprendí por ahí.
La piel que ayer mordí
hoy son partículas de polvo
y aquello que dije el otro día
probablemente nadie lo recuerde ya.
Y qué le hago,
si los Otros son castigo
y los míos están lejos,
si algunos están muertos
y ellos son los menos,
si soy El Único y a la vez el resto
de todas mis versiones.

Qué importa,
asesiné al condicional
junto a las basarawa
mientras me limaban los dientes
y aun escucho al alba voces
que permanecen en absoluto silencio sepulcral.
Que hablen, que digan
eres un bosque 
y una noche de árboles oscuros,
un subterfugio,
el secreto sin espinas
bajo aquellos cipreses.

martes, 5 de abril de 2016

Ya xtal te slamalil kinal

En la calle más oscura
como siempre,
si maté a mi Yo
es porque se lo merecía,
abriéndome las tripas bajo el puente,
aquel donde soñaba que algún día dormiría.
Ahora mira, no hay pozo al que no me asome,
con más muescas en mi pecho
de las que admitiría
y sin embargo,
sigo durmiéndome al alba velando,
por si no compadece el día
y tengo que ir con la parca remando.
Hace tiempo que no miro mi reflejo en el espejo,
con un palo entre los dientes
voy cruzándome a los muertos.
Hace tiempo que ya nadie te besa,
pongo flores en tu tumba
pero tú ya estás despierta.

lunes, 4 de abril de 2016

Amor fati vaffanculo

Quiero morirme meciendo a un recién nacido,
hablarle del cuerpo,
martillo y clavo,
cuchillo y herida,
también tormenta en un bosque,
fértil como una voluntad generosa.
Hablarle del carácter salvaje del espíritu,
de los fugitivos
cimarrones
nizaríes
de las Guerras Serviles
y de las que roban en los supermercados.
Acariciar los puntos blandos de su cráneo
como sólo se acaricia a un animal
o al amor de tu vida
-es decir, tu perro-
con la nariz sobre su frente
pensando en todos los golpes
que no podrá esquivar.
Niño,
que la tierra te sea leve
mientras vivas,
que no hay carga más pesada
que un instante
sin libertad.