lunes, 16 de marzo de 2015

Antes de irme

Antes de irme
de echar el último vistazo
y pegar definitivamente la barbilla al cuello por última vez,
me gustaría traducir el lenguaje del resto de animales
probar con vosotras todas las drogas
unir las dos costas del Estrecho
-de todos los estrechos-
destrozar todos los registros bancarios, de identidad y propiedad
que nadie tenga ni deba nada
derribar los muros de las prisiones, los centros de menores, los psiquiátricos
las paredes de los colegios, los museos
las perreras, urbanizaciones,
centros financieros, laborales y comerciales
fronteras, todas,
plantar cebollas, patatas, tomates, ajos
uvas, hierbas, amapolas, rudas sirias,
cargarme a todos los policías que pueda
y bailar contigo desnuda
sobre la sangre de los cadáveres del viejo mundo.

viernes, 13 de febrero de 2015

Cleptoparasitario

Yo también nací póstumo
y todo lo que toco me pertenece de forma generosa.
Prefiero la carroña,
como las hienas,
las noches predestinadas al laberinto
y la risa solidaria, a veces disolvente.
Poco importa, no soy gregario
tampoco indiferente,
deseo el valor de las cosas prohibidas
favorezcan o perjudiquen a la gente.
La gente no importa, la gente no existe.
Existo yo, existes tú, existe ella y esos de allí
pero no la gente
ni el pueblo
ni la patria
ni el dinero.
Mejor el placer que el esfuerzo,
robar que ganar, aunque sea lo mismo,
las personas torcidas, doblar las esquinas
las palabras malditas
y existir como cruzan la calle los viejos,
porque de todas formas vamos a morir atropellados.

martes, 6 de enero de 2015

H₂yuHn̥ḱós

Eres una artefacto detonante de 280 millones de años
y también un animal, aunque no lo sabes.
No tienes cornamenta, ni garras, ni siquiera una mandíbula retráctil
pero tienes ojos
y una máquina de huesos, ligamentos, músculos, venas y tendones.
Y así, a golpes de desencanto,
verás desvanecerse todos los segundos que te queden hasta que llegue tu hora.
Porque por si no tuvieses suficiente
con asistir como un pálido invitado al horizonte de tu propia ruina
y sostener la mirada, aunque sea a duras penas,
al confuso juego que otros crearon para ti,
un mecanismo cognitivo heredado genéticamente
para satisfacer la necesidad ya superada
de asegurar y perpetuar existencias
tan difusas como la tuya
te hará recordar aquello que no sabías y ahora sabes;
que eres parte del todo y del todo una parte,
que aun puedes aullar.