miércoles, 20 de junio de 2018

RITUAL

La vía húmeda,
el único camino es el más largo,
sin atajos, por el bosque.
La belleza de los jardines es naturaleza sometida
recortada, ordenada, domesticada.
Recorrer los pasos de los fugados
donde se esconden los niños perdidos
-los niños no se pierden, huyen-
el lenguaje de las palabras que pellizcan,
que se pegan al riñón y se transforman
en baladas con sabor a sangre metálica.
Una hipótesis telúrica, ultraviolenta,
incognoscible,
errar hasta el horror pero de frente,
abierto en canal, las tripas fuera,
carroña en lo alto de la montaña
rodeado de buitres que han de llevarse
en sus garras volando los restos muertos
del cadáver que somos.

sábado, 16 de junio de 2018

V

Pasan los días como si no pasase nada,
un pozo en la verticalidad del momento
oscuro, estrecho, distante instante
que ya dura demasiado.

Lentamente tus pupilas se dilatan
-ojos de conejo solitario sorprendido
de noche en medio de la carretera-
los músculos se contraen
y las palabras se ajan.

No puedes trepar,
hace tiempo que guardas con mimo
tus uñas podridas, dedos rotos,
collar de tus propios huesitos.

Nadie te busca ni te encontrará jamás.
Y aunque lo hiciese
hallaría una bestia
que no querría rescatar.

Nada te salvará,
ningún fenómeno meteorológico
conspirará a tu favor
para que salgas a flote.

Tampoco morirás rápido.
La eterna desventura,
escapar cavando
para enterrarse vivo.