martes, 6 de enero de 2015

H₂yuHn̥ḱós

Eres una artefacto detonante de 280 millones de años
y también un animal, aunque no lo sabes.
No tienes cornamenta, ni garras, ni siquiera una mandíbula retráctil
pero tienes ojos
y una máquina de huesos, ligamentos, músculos, venas y tendones.
Y así, a golpes de desencanto,
verás desvanecerse todos los segundos que te queden hasta que llegue tu hora.
Porque por si no tuvieses suficiente
con asistir como un pálido invitado al horizonte de tu propia ruina
y sostener la mirada, aunque sea a duras penas,
al confuso juego que otros crearon para ti,
un mecanismo cognitivo heredado genéticamente
para satisfacer la necesidad ya superada
de asegurar y perpetuar existencias
tan difusas como la tuya
te hará recordar aquello que no sabías y ahora sabes;
que eres parte del todo y del todo una parte,
que aun puedes aullar.

sábado, 27 de diciembre de 2014

De-lirare

Siempre estuviste ahí
creciendo dentro.
Yo te amamanté, como a mis hienas.
Fuimos los dos un mismo grito
creciendo dentro del mismo fuego.

Te protegí
como una madre a su hijo yonki
y cuando vinieron a buscarte
te ocultaste en alguna grieta que no pude
o supe tapiar, agazapado
esperando a que me marchitase yo químicamente.

Se fueron los buitres.
Me recogiste en la cima, destripado, los huesos rotos;
me levantaste para ensuciarme de nuevo.
Fuiste para mi lo que el veneno al alacrán suicida,
la misma soga que me apretaba
el mismo viento que me apagaba.

Se fue mi brillo
y con él los días,
y nunca supe quién conducía.
Un suicida, un kamikaze,
hablando lenguas que no entendía,
lanzando golpes con mis manos
atizándome, como a las bestias,
hiriendo a otros por mis daños
de tantos años de rebeldía.

He apilado todos los cuerpos
y ya no quiero seguir matando.
Lo intenté conmigo, y no pude,
así que ahora, mi criatura,
será contigo que acabe el frío.

martes, 23 de diciembre de 2014

AGNI

Míralos cómo se administran,
dosificando el pánico como quien purga una caldera,
evaluando cada posible contingencia, 
cada pequeño desvarío,
calibrando la caída.

Cobardes.

Quiero alejarme del zumbido de la gran turbina,
de vuestras ruinas de cartón piedra, de las caras licuadas,
acabar con los susurros de sangre y las miradas de brea,
caminar desarmado,
a puño limpio.

Y entre el ser o tener,
pedir o delinquir,
producir o ser consumido;
ni ser,
ni tener.
Arder contigo.