No tengo ningún lugar al que volver,
nadie espera mi regreso
a ninguna parte,
quemé mi casa
con mi familia dentro
y no he vuelto a mirar atrás
jamás.
Pienso en todos los cadáveres,
en los miles de millones de muertos
que me precedieron,
en los llantos y desgarros
que prepararon la historia
para que yo pudiese existir.
Y francamente, querida,
me importan una mierda.
De pequeño conocí una de las leyes del mar.
Aquello que encuentres abandonado será tuyo.
Si lo descuidas, te olvidas
o dejas de disfrutarlo,
ya no te pertenecerá.
¿Por qué dicen que ese loco habla solo?
Porque no son capaces de escuchar.
He cortado y entrelazado los hilos sangrientos
del relato que nos legaron
y nada encaja.
Nada, salvo el humo lejano
de los otros incendios
que nos trataron de ocultar.
Soy el niño del bidón de gasolina.
No pongas esa cara,
sé que ahora mismo estás pensando
en dónde dejaste tu mechero.
jueves, 23 de noviembre de 2017
lunes, 23 de octubre de 2017
Naturaleza primordial
Todas las filosofías son autobiográficas.
Con el paso de los años la tierra tira
con más y más fuerza
de los cuerpos hacia dentro,
cada vez pesan más las piedras
que no arrojamos al río
y el mismo lodo que nos devora
nos vuelve a vomitar
una y otra vez.
Hay que extinguirse antes de vivir.
Cada amanecer un nuevo parto
el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello
amordazada la yugular, no así el espíritu,
como esa gente que camina como un disparo
calle abajo entre personas y coches
Con el paso de los años la tierra tira
con más y más fuerza
de los cuerpos hacia dentro,
cada vez pesan más las piedras
que no arrojamos al río
y el mismo lodo que nos devora
nos vuelve a vomitar
una y otra vez.
Hay que extinguirse antes de vivir.
Cada amanecer un nuevo parto
el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello
amordazada la yugular, no así el espíritu,
como esa gente que camina como un disparo
calle abajo entre personas y coches
sin jamás mirar atrás.
Todos los gatos son bellos
como los pelos que no se pueden peinar.
Nadie recordará el momento
que no provocó un incendio
ni el grito de dolor ahogado en la almohada
para que no te oiga nadie,
nadie más que tú.
Y ahí, en esa sepultura viscoelástica
que siempre guardará tu olor
te abres a cuchillo del cuello al ombligo
y extraes con cuidado de manos de rata
tus entrañas y vísceras, tus órganos,
meciéndolos aun calientes entre tus piernas
limpiándolos para colocarlos de nuevo
y sellar tu cuerpo con una sola palabra
Respeto.
Aprendiste la forma de arrancarte los huesos
y a relacionarte con delicadeza,
ahora bailarás desencadenadx el viaje nocturno
de las hienas que se lamen las córneas.
Una explosión de eternidad.
miércoles, 20 de septiembre de 2017
уважение
En mí germinan todas las malas ideas.
En mi carne consumida por el insomnio
hierven vapores fríos
que supuran los venenos
que habrían de acabar conmigo.
No quiero olvidar este dolor.
Ojalá encontrar el modo de revelar
el estremecimiento y la furia de los muertos
que hiciese crujir los dientes al ritmo fúnebre
del corazón de todos los vivos.
Tanto esfuerzo para no llegar a ser
ni medio normal.
No tengo ningún lugar al que volver,
nadie recordará el rayo
que no provoca un incendio
ni al tipo aquel tan majo
que nunca se metió en problemas.
Vivir es un testimonio sangrante,
un instante, apenas un murmullo.
Tal vez logren apagar algún fuego
pero jamás vencerán
mientras ardamos eternamente.
En mi carne consumida por el insomnio
hierven vapores fríos
que supuran los venenos
que habrían de acabar conmigo.
No quiero olvidar este dolor.
Ojalá encontrar el modo de revelar
el estremecimiento y la furia de los muertos
que hiciese crujir los dientes al ritmo fúnebre
del corazón de todos los vivos.
Tanto esfuerzo para no llegar a ser
ni medio normal.
No tengo ningún lugar al que volver,
nadie recordará el rayo
que no provoca un incendio
ni al tipo aquel tan majo
que nunca se metió en problemas.
Vivir es un testimonio sangrante,
un instante, apenas un murmullo.
Tal vez logren apagar algún fuego
pero jamás vencerán
mientras ardamos eternamente.
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