viernes, 20 de abril de 2018

ЭRMITΛGξ

No estoy vivo
pero estoy viviendo.
Mala estrella de la nueva sensibilidad,
tintinea la campana de oro anudada
al otro extremo de la historia
y paso con los dedos rotos
las cuentas de las miserias
de los que precedieron.

Ha llegado el momento
pero no como creéis conocerlo.
El tiempo se hace carne,
se ramifica árbol de venas
y expresa el nuevo tiempo
al ritmo caprichoso
de los humanos que abandonan
su propia humanidad.

El lugar es ahora
pero no como esperáis encontrarlo.
Es bosque de huesos en la ciudad,
ligamentos y músculos entrelazados,
cuerpos hechos de otros cuerpos
que juegan y comparten alimentos
como si no hubiese un mañana
porque de todas formas
nunca lo habrá.

domingo, 8 de abril de 2018

ØFR3ND∆

No quiero preocupar a nadie,
no hay motivo.
Muerdo más de lo que me da la boca
y alimento a mis hienas
que devoran y consumen mi carne
por dentro.

Seré terrible,
pero mi impulso hacia la eternidad
es siempre efímero,
sin red de ningún dios
ni de ningún genio.
La locura es otra cosmovisión,
un monstruo, tahúr de siete cabezas
cuyas jugadas aun hacen temblar este suelo
siempre tan endeble
y quebradizo.

Yo no quiero morir,
me queda mejor el luto.
La pena que me entierra no tiene nombre
pero su cálido abrazo mataleón
acompaña todas mis noches de duelo.
Lo siento mamá
pero no puedo llevarme contigo.
Soy el ungido,
mi cabeza rodará eternamente
entre los gritos histéricos
de los vivos.

miércoles, 4 de abril de 2018

CR3PITVS

A veces me preguntan
porqué tantas estampitas religiosas,
tantos santos, tantas vírgenes, tantos beatos,
tanto cristo crucificado y resucitado
adornando mi casa que no es mía.
Yo no creo en vuestro dios,
tampoco las místicas
-su dios moría cuando ellas morían-
ni mis brujas que hoy recomponen
los renglones robados de su historia.
No creo en mí
ni en ti,
ni en todos esos que hablan en nombre del pueblo,
del dinero, de cómo organizar el caos
limando imperfecciones,
esos de voz templada y piel incólume
que nunca se marearon de hambre.
Creo en los instantes,
fogonazos de eternidad,
en los espíritus errantes que poseen el momento
y se encuentran en la fuga
como balas pérdidas,
fuego amigo,
pequeñas resistencias en un mundo
en perpetua descomposición.