Quiero morirme meciendo a un recién nacido,
hablarle del cuerpo,
martillo y clavo,
cuchillo y herida,
también tormenta en un bosque,
fértil como una voluntad generosa.
Hablarle del carácter salvaje del espíritu,
de los fugitivos
cimarrones
nizaríes
de las Guerras Serviles
y de las que roban en los supermercados.
Acariciar los puntos blandos de su cráneo
como sólo se acaricia a un animal
o al amor de tu vida
-es decir, tu perro-
con la nariz sobre su frente
pensando en todos los golpes
que no podrá esquivar.
Niño,
que la tierra te sea leve
mientras vivas,
que no hay carga más pesada
que un instante
sin libertad.
lunes, 4 de abril de 2016
miércoles, 23 de marzo de 2016
суларсан
Me dice que estoy muerto por dentro
pero ya no suena a amenaza,
suena a río escuálido arrastrando hojas secas
palos y cuerpos morados,
a frenos hidráulicos del camión de la basura
bajo la lluvia
de madrugada.
de madrugada.
Suenan los dientes,
las uñas rotas
las gatas en celo
y las persianas bajando.
Los muertos que guardamos
hace tiempo que nos olvidaron,
el niño que escondimos en el sótano
se murió de inanición
y todas las flores que cuido
son de alambre forrado de plástico
como las arterias de un pulmón.
Lo que te llevas nunca fue mío
y lo que es mío,
recuerda,
hace tiempo que marchitó.
las uñas rotas
las gatas en celo
y las persianas bajando.
Los muertos que guardamos
hace tiempo que nos olvidaron,
el niño que escondimos en el sótano
se murió de inanición
y todas las flores que cuido
son de alambre forrado de plástico
como las arterias de un pulmón.
Lo que te llevas nunca fue mío
y lo que es mío,
recuerda,
hace tiempo que marchitó.
sábado, 12 de marzo de 2016
קאַפּ טויט
Sola,
estoy sola,
tan sola como el rompeolas
donde ya nadie va a saldar sus cuentas
como antes.
Y a veces pienso en ti.
Tal vez ahora mismo un desconocido
se cruce en tu camino
y con una sonrisa de niño de fuego
te raje el cuello con un trozo de cristal.
¿Cuántas moléculas de cadáver respiramos cuando bostezamos?
¿Cuánto polvo de muerto tocamos al acariciar nuestros cuerpos desnudos?
Cuánta muerte llevamos
cuánta muerte pensamos
cuánta muerte besamos, mi vida,
si todo me sabe
a restos de otros.
estoy sola,
tan sola como el rompeolas
donde ya nadie va a saldar sus cuentas
como antes.
Y a veces pienso en ti.
Tal vez ahora mismo un desconocido
se cruce en tu camino
y con una sonrisa de niño de fuego
te raje el cuello con un trozo de cristal.
¿Cuántas moléculas de cadáver respiramos cuando bostezamos?
¿Cuánto polvo de muerto tocamos al acariciar nuestros cuerpos desnudos?
Cuánta muerte llevamos
cuánta muerte pensamos
cuánta muerte besamos, mi vida,
si todo me sabe
a restos de otros.
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