martes, 29 de marzo de 2011

Lo admito


Admito
que admiro
(en una forma que no sabría explicar)
el empeño
obsesivo
de los fanáticos violentos
que concentran y centran
sus horas, sus días, sus vidas
en pequeñas
grandes
únicas
batallas sin -aparente- sentido.

Admito
que envidio
(y no me da miedo pensar)
la rutina exaltada
del atracador minucioso
ordenado
que concibe objetivos
tangibles
materiales
que tiene un método
de resultados esterilizados
pulcros
y que se acuesta a las diez.

Admito
que observo
(con cierta tranquilidad)
a los chatarreros
con carritos de la compra
puntuales
a los músicos de la calle
de tiempos sistematizados
a los buscavidas profesionales
que desayunan todos los días
zumo de naranja y tostadas con mermelada.

Admito
(y pienso)
que cualquier historia que se pueda contar
ya está escrita en los antecedentes penales
de la gente con la que comparto
trenes, semáforos
o enfermedades.

domingo, 27 de marzo de 2011

El mono y el galgo dominical

-¿Tienes 5 euros para quitarme el mono?

Es el primero que es directo conmigo. Normalmente me piden algún euro porque se les ha perdido el bonobus, o algunos céntimos porque tienen una entrevista de trabajo y se han dejado la cartera en casa, o algo así.

-Acabo de hacer la compra, llevaba lo justo para comprar el pan y esta cocacola, no tengo nada.
-Es que estoy con el mono y en el centro no me dan una mierda...

Tiene los dientes de barro enmohecido, entre ellos alguna hierba, como si hubiese mordido el suelo de algún solar abandonado, como si hubiese masticado tierra por culpa del mono. De hecho tiene dientes de mono hambriento con restos del día anterior.

-No tengo nada más, de verdad... ¿Eres del centro de ahí detrás?- señalo con el dedo de la mano con la que sujeto la correa de Fu en la dirección de un centro de desintoxicación que está a dos calles.

Centro de Atención Integral a Drogodependientes (CAID)
Dispositivo de acogida directa, con carácter ambulatorio, donde pueden acudir todos los drogodependientes, con el único requisito de residir dentro del área de influencia del Centro - Reinserción social - Diagnóstico Bio-psico-social - Adjudicación a programa, desintoxicación, rehabilitación, reinserción. Horario: de lunes a viernes de 9 a 21 horas. Sábados de 10 a 14 horas.
 
[Ahora me doy cuenta de que los domingos el centro está cerrado, precisamente, el día siguiente al jueves-viernes-sábado: mal. A la izquierda, un templo ocupado por varias familias gitanorumanas que se dedican a la chatarra]

El hombre ya no me mira a mí, pero no ha cambiado la mirada de damealgoporfavor escurriéndose por dentro, inclinado hacia delante, como suspendido por hilos apenas imperceptibles.

-Es un galgo... ¿verdad?
-Sí, es un buenazo... Es un poco miedoso.
-A estos los ahorcan y les hacen mogollón de putadas. Yo soy de un pueblo de Toledo y de pequeño veía muchos- mira al cielo que ya está despejado y parece que se le ilumina la cara.
-Es adoptado, seguramente era de algún cazador que debió abandonarlo porque no servía para cazar.
-Es lo que hacen los muy cabrones... Joder mira que ojos, ven aquí, mira guapo...

Extiende sus manos de muerto y Fu retrocede como casi siempre.

-Normal joder... si es que somos una puta mierda que no... no...

Y se va calle abajo farfullando, cabreado, hablando de galgos y no de monos.

sábado, 26 de marzo de 2011

Sobre los poemas de amor

Y qué culpa tienen los corintios
de que San Pablo se pusiese
afectado y didáctico con el amor,
de que todos los damnificados
por las humedades de otros
insistiesen:
"el amor es..."

Y qué culpa tienen los otros
para que castiguen sus días
y sus noches
con una sobredosis superferolítica
de versos pegajosos.

Y qué culpa tenemos nosotros
si nos sofocamos al leer poemas de amor,
si nos ponemos violentos con las hadas centelleantes,
las lunas radiantes y los unicornios alados.

No lloréis por el vendeflores degollado,
por el cantautor
o por el amante nocturno
apedreado bajo el balcón.

El infierno es un poeta enamorado.